Bienvenidos
Gracias por entrar a mi blog.
En esta página veréis momento personales de mi vida,aderezados con mis fotos,unas malas y otras no tanto.
Me encantaría que las comentárais.
Espero que os guste.

LA FLAUTA DEL PASTOR
Una flauta en la montaña... es la flauta del pastor... la luna los campos baña... ¡Vuelve el antiguo dolor!
Esa música que viene un recuerdo a despertar, ¡cuán honda tristeza tiene! ¡cómo hace a solas llorar!
Cogiendo en el huerto flores una mañana la vi. La misma canción de amores, cogiendo flores, le oí.
Tocando, en la noche en calma, su flauta sigue el pastor. Llora el recuerdo en el alma... ¡Volvió el antiguo dolor!
Ismael Enrique Arciniegas

EN EL SILENCIO
Cortina de los pilares es la enredadera verde. ¡Cuál se amontonan pesares cuando la ilusión se pierde!
¿Ya olvidaste la canción que decía penas hondas? De un violín el grato son se oía bajo las frondas.
Suspendida del alar lucía mata de flores. ¿Ya olvidaste aquel cantar, cantar de viejos amores?
De noche en el corredor te hablaba siempre en voz baja. ¡Cómo murió nuestro amor! ¡Qué triste la noche baja!
Por el patio van las hojas... en sombras está el salón... ¡Qué tristes son las congojas de un herido corazón!
Ismael Enrique Arciniegas

EN MARCHA
Al distinguido poeta mejicano Justo Sierra.
Al porvenir con paso giganteo Avanza ¡oh Juventud! ¡Sonó la hora! Potente, de la sombra enervadora, El pensamiento se alza como Anteo.
Los dioses ya se van, y erguirse veo La Ciencia en sus altares vencedora. ¡Ya irradia en las tinieblas luz de aurora! ¡Ya rompe sus cadenas Prometeo!
La augusta voz de redención se escucha, Y la Razón alumbra el limbo oscuro En donde esclava la conciencia lucha.
¡Adelante! El combate ha comenzado: ¡Entonemos el himno del Futuro De pie sobre las ruinas del pasado!
Octubre, 1885.
Ismael Enrique Arciniegas

IN MEMORIAM
Dulce chopo, Dulce chopo, Te has puesto De oro. Ayer estabas verde, Un verde loco De pájaros Gloriosos. Hoy estás abatido Bajo el cielo de agosto Como yo frente al cielo De mi espíritu rojo. La fragancia cautiva De tu tronco Vendrá a mi corazón Piadoso. ¡Rudo abuelo del prado! Nosotros, Nos hemos puesto De oro.
Agosto de 1920
Federico García Lorca, 1920

EL LAGARTO ESTÁ LLORANDO
A MADEMOISELLE TERESITA GUILLÉN TOCANDO SU PIANO DE SEIS NOTAS
El lagarto está llorando. La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos.
Han perdido sin querer su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo, ay, su anillito plomado!
Un cielo grande y sin gente monta en su globo a los pájaros.
El sol, capitán redondo, lleva un chaleco de raso.
¡Miradlos qué viejos son! ¡Qué viejos son los lagartos!
¡Ay, cómo lloran y lloran, ¡ay! ¡ay! cómo están llorando!
Federico García Lorca, 1921-1924

Con todo el yeso de los malos campos eras junco de amor, jazmín mojado.
Con sur y llama de los malos cielos eras rumor de nieve por mi pecho.
Cielos y campos anudaban cadenas en mis manos.
Campos y cielos azotaban las llagas de mi cuerpo.
Federico García Lorca

JUEGOS
CANCIÓN DEL MARIQUITA
El mariquita se peina en su peinador de seda.
Los vecinos se sonríen en sus ventanas postreras.
El mariquita organiza los bucles de su cabeza.
Por los patios gritan loros, surtidores y planetas.
El mariquita se adorna con un jazmín sinvergüenza.
La tarde se pone extraña de peines y enredaderas.
El escándalo temblaba rayado como una cebra.
¡Los mariquitas del Sur, cantan en las azoteas!
Federico García Lorca

DOS MUCHACHAS
A MÁXIMO QUIJANO
LA LOLA
Bajo el naranjo, lava pañales de algodón. Tiene verdes los ojos y violeta la voz.
¡Ay, amor, bajo el naranjo en flor!
El agua de la acequia iba llena de sol, en el olivarito cantaba un gorrión.
¡Ay, amor, bajo el naranjo en flor!
Luego cuando la Lola gaste todo el jabón, vendrán los torerillos.
¡Ay, amor, bajo el naranjo en flor!
Federico García Lorca

Yo me alivié a un pino verde por ver si la divisaba, y sólo divisé el polvo del coche que la llevaba. Anda jaleo, jaleo: ya se acabó el alboroto y vamos al tiroteo.
No salgas, paloma, al campo, mira que soy cazador, y si te tiro y te mato para mí será el dolor, para mí será el quebranto, Anda, jaleo, jaleo: ya se acabó el alboroto y vamos al tiroteo.
En la calle de los Muros han matado una paloma. Yo cortaré con mis manos las flores de su corona. Anda jaleo, jaleo: ya se acabó el alboroto y vamos al tiroteo.
Federico García Lorca

Tu risa pertenece a un árbol entreabierto por un rayo, por un relámpago plateado que desde el cielo cae quebrándose en la copa, partiendo en dos el árbol con una sola espada.
Sólo en las tierras altas del follaje con nieve nace una risa como la tuya, bienamante, es la risa del aire desatado en la altura, costumbres de araucaria, bienamada.
Cordillerana mía, chillaneja evidente, corta con los cuchillos de tu risa la sombra, la noche, la mañana, la miel del mediodía,
y que salten al cielo las aves del follaje cuando como una luz derrochadora rompe tu risa el árbol de la vida.
Pablo Neruda, 1959

Un signo tuyo busco en todas las otras, en el brusco, ondulante río de las mujeres, trenzas, ojos apenas sumergidos, pies claros que resbalan navegando en la espuma.
De pronto me parece que diviso tus uñas oblongas, fugitivas, sobrinas de un cerezo, y otra vez es tu pelo que pasa y me parece ver arder en el agua tu retrato de hoguera.
Miré, pero ninguna llevaba tu latido, tu luz, la greda oscura que trajiste del bosque, ninguna tuvo tus diminutas orejas.
Tú eres total y breve, de todas eres una, y así contigo voy recorriendo y amando un ancho Mississippi de estuario femenino.
Pablo Neruda, 1959

Una vez más, amor, la red del día extingue trabajos, ruedas, fuegos, estertores, adioses, y a la noche entregamos el trigo vacilante que el mediodía obtuvo de la luz y la tierra.
Sólo la luna en medio de su página pura sostiene las columnas del estuario del cielo, la habitación adopta la lentitud del oro y van y van tus manos preparando la noche.
Oh amor, oh noche, oh cúpula cerrada por un río de impenetrables aguas en la sombra del cielo que destaca y sumerge sus uvas tempestuosas,
hasta que sólo somos un solo espacio oscuro, una copa en que cae la ceniza celeste, una gota en el pulso de un lento y largo río.
Pablo Neruda, 1959

«Vendrás conmigo» —dije— sin que nadie supiera dónde y cómo latía mi estado doloroso, y para mí no había clavel ni barcarola, nada sino una herida por el amor abierta.
Repetí: ven conmigo, como si me muriera, y nadie vio en mi boca la luna que sangraba, nadie vio aquella sangre que subía al silencio. Oh amor ahora olvidemos la estrella con espinas!
Por eso cuando oí que tu voz repetía «Vendrás conmigo» —fue como si desataras dolor, amor, la furia del vino encarcelado
que desde su bodega sumergida subiera y otra vez en mi boca sentí un sabor de llama, de sangre y de claveles, de piedra y quemadura.
Pablo Neruda, 1959

SONETO XXIX
Vienes de la pobreza de las casas del Sur, de las regiones duras con frío y terremoto que cuando hasta sus dioses rodaron a la muerte nos dieron la lección de la vida en la greda.
Eres un caballito de greda negra, un beso de barro oscuro, amor, amapola de greda, paloma del crepúsculo que voló en los caminos, alcancía con lágrimas de nuestra pobre infancia.
Muchacha, has conservado tu corazón de pobre, tus pies de pobre acostumbrados a las piedras, tu boca que no siempre tuvo pan o delicia.
Eres del pobre Sur, de donde viene mi alma: en su cielo tu madre sigue lavando ropa con mi madre. Por eso te escogí, compañera.
Pablo Neruda, 1959

Y esta palabra, este papel escrito por las mil manos de una sola mano, no queda en ti, no sirve para sueños, cae a la tierra: allí se continúa.
No importa que la luz o la alabanza se derramen y salgan de la copa si fueron un tenaz temblor del vino, si se tiñó tu boca de amaranto.
No quiere más la sílaba tardía, lo que trae y retrae el arrecife de mis recuerdos, la irritada espuma,
no quiere más sino escribir tu nombre. Y aunque lo calle mi sombrío amor más tarde lo dirá la primavera.
Pablo Neruda, 1959

Ya eres mía. Reposa con tu sueño en mi sueño. Amor, dolor, trabajos, deben dormir ahora. Gira la noche sobre sus invisibles ruedas y junto a mí eres pura como el ámbar dormido.
Ninguna más, amor, dormirá con mis sueños. Irás, iremos juntos por las aguas del tiempo. Ninguna viajará por la sombra conmigo, sólo tú, siempreviva, siempre sol, siempre luna.
Ya tus manos abrieron los puños delicados y dejaron caer suaves signos sin rumbo, tus ojos se cerraron como dos alas grises,
mientras yo sigo el agua que llevas y me lleva: la noche, el mundo, el viento devanan su destino, y ya no soy sin ti sino sólo tu sueño.
Pablo Neruda, 1959

Yo soy el cóndor, vuelo sobre ti que caminas y de pronto en un ruedo de viento, pluma, garras, te asalto y te levanto en un ciclón silbante de huracanado frío.
Y a mi torre de nieve,a mi guarida negrate llevo y sola vives,y te llenas de plumasy vuelas sobre el mundo,inmóvil, en la altura.
Hembra cóndor, saltemos sobre esta presa roja, desgarremos la vida que pasa palpitando y levantemos juntos nuestro vuelo salvaje.
Pablo Neruda

Yo te he nombrado reina.Hay más altas que tú, más altas.Hay más puras que tú, más puras.Hay más bellas que tú, hay más bellas.Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las callesnadie te reconoce.Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira la alfombra de oro rojoque pisas donde pasas la alfombra que no existe.
Y cuando asomassuenan todos los ríosen mi cuerpo, sacudenel cielo las campanas,y un himno llena el mundo.
Sólo tú y yo,sólo tú y yo, amor mío,lo escuchamos.
Pablo Neruda

Hoy, este día fue una copa plena, hoy, este día fue la inmensa ola, hoy, fue toda la tierra.
Hoy el mar tempestuoso nos levantó en un beso tan alto que temblamos a la luz de un relámpago y, atados, descendimos a sumergirnos sin desenlazamos.
Hoy nuestros cuerpos se hicieron extensos, crecieron hasta el límite del mundoy rodaron fundiéndose en una sola gota de cera o meteoro.
Entre tú y yo se abrió una nueva puerta y alguien, sin rostro aún, allí nos esperaba.
Pablo Neruda

10
Esclava mía, témeme. Ámame. Esclava mía! Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo, y en él despunta mi alma como una estrella fría. Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos. Mi propio latigazo cae sobre mi vida. Eres lo que está dentro de mí y está lejano. Huyendo como un coro de nieblas perseguidas. Junto a mí, pero dónde? Lejos, lo que está lejos. Y lo que estando lejos bajo mis pies camina. El eco de la voz más allá del silencio. Y lo que en mi alma crece como el musgo en las ruinas.
Pablo Neruda, 1923

12
Es cierto, amada mía, hermana mía, es cierto! Como las bestias grises que en los potreros pastan, y en los potreros se aman, como las bestias grises! Como las castas ebrias que poblaron la tierra matándose y amándose, como las castas ebrias!
Como el latido de las corolas abiertas dividiendo la joya futura de la siembra, como el latido de las corolas abiertas!
Empujado por los designios de la tierra como una ola en el mar hacia ti va mi cuerpo. Y tú, en tu carne, encierras las pupilas sedientas con que miraré cuando estos ojos que tengo se me llenen de tierra.
Pablo Neruda, 1923

A ti te hiere aquel que quiso hacerme daño, y el golpe del veneno contra mí dirigido como por una red pasa entre mis trabajos y en ti deja una mancha de óxido y desvelo.
No quiero ver, amor, en la luna florida de tu frente cruzar el odio que me acecha. No quiero que en tu sueño deje el rencor ajeno olvidada su inútil corona de cuchillos.
Donde voy van detrás de mí pasos amargos, donde río una mueca de horror copia mi cara, donde canto la envidia maldice, ríe y roe.
Y es ésa, amor, la sombra que la vida me ha dado: es un traje vacío que me sigue cojeando como un espantapájaros de sonrisa sangrienta.
Pablo Neruda, 1959