
Una fogarada dispersa después de un advenedizo rayo acaso se rompió entonces la conferida quietud nos alertó el ojo abierto los sentidos ¿qué se hizo Anna la griega en la costa Macedonia? los demás la amaron con tardanza su pudibunda castidad se esparció enardecida entre mis torpes muslos entre mis escareadas manos Los distintos usaron sus mañas sus redes de los más variados tamaños y colores mánticas perversas y acertijos de poca monta. Ella extrañó al hijo escaso de sus entrañas hizo visible el castigo como ruin oprobio porque volvería a dormir en otras sábanas propicias y lejanas. Anna de Rodolivos la más anniusha de la annas la luna sigue en el mismo lugar desde que se acabó el invierno cayeron umbrosas las nieves en la destruida ventana y en Katarinabangatan el ouzo quedó servido en la mesa vacía en el espacio más oscuro de la noche
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