
A UNA MONEDA
Fría y tormentosa la noche que zarpé de Montevideo.Al doblar el Cerro,tiré desde la cubierta más altauna moneda que brilló y se anegó en las aguas barrosas,una cosa de luz que arrebataron el tiempo y la tiniebla.Tuve la sensación de haber cometido un acto irrevocable,de agregar a la historia del planetados series incesantes, paralelas, quizá infinitas:mi destino, hecho de zozobra, de amor y de vanas vicisitudes,y el de aquel disco de metalque las aguas darían al blando abismoo a los remotos mares que aún roendespojos del sajón y del fenicio.A cada instante de mi sueño o de mi vigiliacorresponde otro de la ciega moneda.A veces he sentido remordimientoy otras envidia,de ti que estás, como nosotros, en el tiempo y su laberintoy que no lo sabes.
Jorge Luis Borges
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