
SONETO
A un amigo incomparable, regalándole un reloj
El tiempo que nos une y nos divide —frutal nocturno y floreciente día— hoy junto a ti, mañana lejanía, devora lo que olvida y lo que pide.Cuidar en él lo que al volar descuide será internarse en su relojería; y minuto a minuto y día a día, sin quererlo, aunque poco, nos olvide. Olvidados del tiempo, esos instantes, serán de eternidad; los deslumbrantes momentos del instante de lo eterno.Junio en tus manos su belleza afina; el otoño es su dócil subalterno. Tiempo y eternidad tu alma combina.
Carlos Pellicer
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